sábado, 30 de julio de 2016

A ver, ustedes, los que dicen ser sus amigos ¿No se dan cuenta que ese chico está mal? Parece que hablan de ellos como un juego o un chiste. Parece divertido una persona que cada vez que sale toma cocaina hasta que le explota la cabeza. Hasta creo que piensan que lo ayudaron a salir de su encierro, un chico que nunca salía, con pocos pero buenos amigos y muy cerrado en sí mismo. Y lo hicieron salir, se los agradezco ¿Pero vieron la forma? Ahora no puede vivir consigo mismo. Cada vez que está solo explota, no puede encerrarse en su cada, no puede hablar ni es consciente. Lo llevaron a un lugar que para hablar necesita de las drogas, para sentirse bien con su vida tiene que tomar hasta que sienta correr la sangre por sus venas sobrecargadas y se de cuenta que está vivo. Ahora no puede estar solo, necesita trabajar hasta que le duelan los dedos, estudiar hasta que le duelan los sentidos y enamorarse hasta que las lágrimas lo hagan sentirse libre. Porque sin eso empieza a sentirse perdido, empieza a ver alrededor y se da cuenta de los problemas. Y ahí lo ves volver a consumir hasta que todos sus problemas parecen desaparecer. Y ahí lo vez volviendo, volviendo a los lugares donde busca ser él, pero bien. Un lugar diferente donde busca paz, tranquilidad. Porque el sabe que su vida es un desastre, que está hundido. Y ahí entro yo. La misma boluda de siempre, que quiere ayudarlo y no sabe como, porque cada vez que los intenta este chico se asusta y desaparece. Cada vez que intenta estar bien con él encuentra la forma de arruinarlo. Porque tiene miedo, tiene miedo de encontrar lo que busca, tiene miedo de encontrar la verdadera paz. Y entonces escapa. Yo no creo que no sepa que es lo que quiere, yo creo que cuando lo encuentra se asusta y huye, y hace hasta lo imposible por cerrar esa puerta. Pero ¿Por qué? A veces el miedo nos lleva a hacer cosas que no queremos, que no podemos controlar. Quizá tenemos a una persona que nos hace sacar los peor de nosotros y la alejamos. Pero esa persona es la que mejor nos hace, yo siento la necesidad de tener a esa persona, a pesar que me haga mal. Sin esa persona encerraríamos todo lo malo en nosotros. Esa persona es tan fuerte para querer quedarse al lado nuestro y tener solo lo malo de nosotros y darnos solo lo malo de ella. ¿Es realmente eso una mala relación? Yo creo que esa persona es la que nos permite ser libres, nos ayuda a expulsar todo lo que no podemos con los demás. La que nos hace tener un cable a la realidad. Por eso nos duele, por eso la alejamos. Porque pensamos que nos hace mal, pero en realidad nos hace bien. Supongamos que creemos ser felices y estar tranquilos... y aparece esta persona, y nuestro mundo se cae en mil pedazos, y empezamos a pensar, a recordar cosas malas, se nos cierra el estómago, y hasta quizá empezamos a temblar y llorar. ¿Es por esa persona? ¿O es lo que nos hace recordar esa persona? Y no enojamos porque volvió, porque volvió todo lo malo. Pero el hecho es que nosotros le habíamos pedido a esa persona cargar con todos nuestros problemas, que se los lleve y cuando la vemos vemos nuestros problemas, vemos cosas malas y tristes. En realidad no es solo una persona, es una representación de todos los problemas que conlleva esa persona, sino, por qué después de eso no queremos correr, abrazarla y llorar. Decirle que la extrañamos, pasar quizá solo un día horrible con esa persona y al otro día no queremos volver a verla nunca más. Pero cuando se va estamos más tranquilos. Realmente la persona en la que pienso cuando escribo esto es alguien que me hace pasar los peores momentos, la que tiene muchos recuerdos tristes, penosos, aburridos, molestos y todos los que puedan ser considerados malos. Es una persona que simplemente quiero que se vaya y no vuelva nunca más porque me hace MAL y cuando se va necesito que vuelva porque me quedo sin nadie a quien volcarle todo mi dolor. Pero esa persona ya no quiere estar para mí, y no quiere que yo sea la persona que le causa eso. Quizá porque encontró a otra persona, quizá porque en este momento necesita que me lleve todo lo malo lejos, o hasta lo más probable es que yo sola haya sido la que sintió esa necesidad en el otro. Cuento esto porque quedarme sin esa persona es una de las cosas más feas que me pasó, no tengo con quien pelear, ni con quién estar mal, ni con quien ser mala o negativa, con quien mostrarme como soy en un momento oscuro. Esa persona me dejó cuando más la necesitaba, porque no es lo suficientemente fuerte, porque no le importo o porque no lo ve como yo. O quizá todas

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