sábado, 30 de julio de 2016
No sé dónde es mi lugar. Cada vez que pienso en eso empiezo a temblar, me cuesta escribir, tengo dolores de cabeza fuerte y muchas ganas de llorar y gritar. Siento que no encuentro mi necesidad, estoy trabada en un punto y tengo mucho miedo de salir. Reflejo mis sentimientos en las personas y una vez hecho siento que son tan infelices como yo ¿Pero no es el ser infeliz el que ve un mundo oscuro y quiere incluir a todo en él? ¿No es el el ser sin sentido el que no puede aceptar que las cosas para otros funcionen? Creo que esa soy yo, estoy hundida y no puedo creer que haya gente que haya salido del pozo y no me ayude, y nunca mire para abajo para darme una mano y salir. ¿Y la gente acá abajo? Quizá podríamos buscar la manera todos juntos, pero la verdad, la mayoría nunca miró arriba. Piensan que aquí están bien, que son felices, cuando les hablo de una superficie superior piensan que estoy loca y me dicen que estoy bien y ellos también. Así que de qué sirven personas que no se dan cuenta que caminan en la oscuridad pensando que es la luz por el simple hecho de haberse acostumbrado.
Entonces nos quedan los terceros, esos son los que estoy buscando. Andá a saber dónde están. Pero deben existir. Estoy hablando de gente que ve aquel que les comenté, que quieren salir. Esas son las personas que necesito, ellos son mi necesidad. Estoy segura que no estoy sola, que hay más como yo que queremos irnos de este horrible lugar y estoy desesperada por encontrarlos, antes de acostumbrarme a este oscuro lugar. Y temo no poder salir, temo morir aquí.
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